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Inspirado por las referencias cinematográficas y literarias, el imaginario popular ha visualizado al detective privado con aquellas gafas oscuras, gabardina larga, y oculto tras un diario. Lejos ya de esos estereotipos, hoy nos detenemos en un detective de ficción Pepe Carvalho, muy ligado a la ciudad de Barcelona y otro de verdad Eugène François Vidocq.

Detectives MC

La profesión de detective, afortunadamente, se ha desprendido ya de los estigmas que nos han acompañado por influencia del cine y fruto también del desconocimiento. Sin embargo, esto no es óbice para reconocer que algunos de estos protagonistas ficticios son bastante inspiradores. Hoy nos detenemos en Pepe Carvalho para después recalar en la historia real de nuestro génesis como colectivo.

Pepe Carvalho y su relación con Barcelona. Detective de ficción

El personaje de Pepe Carvalho, creado por Manuel Vázquez Montalbán en 1972, es nuestro detective de ficción favorito. Un perfil entrañable al que luego ha dado vida también el escritor Carlos Zanón, con el beneplácito de la editorial Planeta y de los familiares de Montalbán tras su muerte.

Pepe Carvalho es un detective formado en la ciudad de Barcelona pero de origen gallego y con un pasado como militante comunista y agente de la CIA. En sus historias nos muestra la sociedad española de la transición, reprimida y predemocrática, pero sobre todo da testimonio de una Barcelona convulsa y postfranquista de la que está políticamente desencantado, pero a la que adora.

Las pesquisas que desarrolla en el barrio chino, ahora Raval, es un reflejo de la Barcelona más salvaje, la que está oculta de turistas y burgueses. El detective, su familia y otros personajes, transitan por el Raval y sus arterias, así como por la parte baja de Las Ramblas, donde Carvalho tiene su despacho, dejando trazos muy realistas de la situación de la época y de escenarios como La Boqueria, la Plaça Reial o el Café de la Ópera. Pero también se mueve por Poble Sec, Montjuïc, Poble Nou o el Cementerio de Les Corts y, por supuesto, en novelas posteriores nos ofrecería su mirada sobre la Barcelona postolímpica.

Vidocq, primer detective real
Tenemos que remontarnos al XIX para buscar al considerado como primer detective de la historia, el francés Eugène François Vidocq, peculiar personaje que pasó de soldado, ladrón, contrabandista y estafador a ingresar en la Policía de París.

En 1809, en la cárcel y con una larga sentencia en el horizonte, comenzó a colaborar con la policía como confidente. Fue célebre entonces su resolución del caso del robo del collar de esmeraldas de la emperatriz Josefina, mujer de Napoleón. Esto le sirvió para conseguir el favor de la Prefectura y en 1811, ya en libertad, ingresar en el cuerpo.

Maestro del disfraz y padre de la criminología moderna

Vidocq era un maestro del disfraz, es cierto, pero también ideó que la policía patrullara “de paisano” para pasar desapercibida entre los delincuentes y acceder a algunos barrios que hasta entonces no podían. En apenas un año fundaría la Brigade de la Sûreté Nationale, una fracción de la Policía, donde acabó ocupando el puesto de comandante entrenando a sus hombres, por ejemplo, en la memorización de la cara y el aspecto de los delincuentes.

A Vidocq se le considera el padre de la ciencia forense y de la criminología moderna. Introdujo innovadoras técnicas de investigación, vigilancia y seguimiento y fue el precursor en el campo de la balística. Inventó un tipo de papel y de tinta indeleble, diseñó un formulario para tomar las huellas y fue el primero en elaborar un archivo de delincuentes que recogía los datos personales del detenido, su alias, su modus operandi, etc; metodología que después adoptaron prácticamente todas las policías del mundo.

En 1831, tras salir y entrar varias veces del cuerpo de la Policía, abrió la primera agencia privada de detectives de la historia que gozó de incuestionable éxito. Escritores como Alejandro Dumas, Victor Hugo y Honoré de Balzac se acercaron a Vidocq en vida para recoger testimonio de anécdotas e historias que en buena parte inspiraron a los héroes detectivescos de la ficción.

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